Ternera con espárragos verdes y champiñones

Esta receta se ha convertido en una de mis preferidas, ya que además de rica es muy lucida a la hora de llevarla a la mesa. Los espárragos verdes y la salsa de nata le dan un contraste de colores muy resultón. 

Nabos con bechamel


Es tiempo de nabos y compré unos muy buenos en el mercado ecológico que cada mes se celebra en la calle Gascona de Oviedo. Son fáciles de preparar pero no hay demasiadas recetas graciosas así que busqué una en el libro La cuchara de plata, de Editorial Phaidon, y encontré lo que buscaba.
Los ingredientes que utilicé fueron:
Para la bechamel:
  • 25 gr. de mantequilla
  • 25 gr. de harina
  • 250 ml. de leche
  • Una pizca de nuez moscada
  • Una pizca de pimienta
Para el resto:
  • 3 nabos
  • Una cucharada de mantequilla
  • 150 gr. de bacon cortado en tiras
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimientar
  • Orégano
Lo primero que hice fue pelar los nabos y con ayuda de un cuchillo hice un pequeño agujero en el centro de cada uno. Introduje con una cucharita una nuez de mantequilla en cada nabo y los puse en una olla.

Añadí agua sin llegar a cubrirlos, salpimenté y los tuve cociendo a fuego suave durante 20 minutos. 

Mientras se cocían me puse a preparar la bechamel con el bacon. Primero utilicé una sartén caliente para rehogar el bacon cortado en tiras. Cuando empezó a soltar grasa lo retiré a un plato. 

Por otro lado, preparé la bechamel en un cazo. Derretí la mantequilla a fuego suave y retiré del fuego. Incorporé la harina poco a poco y removí con unas varillas hasta formar una masa suave, sin grumos. 

Volví a poner el cazo en el fuego y añadí la leche sin dejar de remover. Por último, eché un poco de nuez moscada y de pimienta y retiré del fuego cuando obtuve la consistencia deseada. Mezclé el bacon con la bechamel y listo.

Como los nabos ya estaban cocidos, los saqué de la olla y los corté en rodajas de un centímetro y medio de grosor. Para servir, los coloqué en un plato y repartí la bechamel por encima. Para terminar, esparcí una pizca de orégano y llevé a la mesa.











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