La Malaje

En pocos sitios he disfrutado tanto de una cena como en La Malaje (Relatores, 20, Madrid) de Manuel Urbano. Aquí están las fotos de mi última visita, para recordarla mientras llega la proxima. 
El pan y el aceite

La comida



 El vino y yo


Los postres


La cuenta

La Malaje Relatores, 20  910 81 30 31 Madrid

Gachas dulces



Las gachas dulces son un postre tradicional en la provincia de Jaén (no sé si en otros lugares también, quizá con alguna variación en la receta) y se preparan el Día de Todos los Santos. Yo llevaba varios días con antojo y hoy encontré el momento de hacerlas.



Los ingredientes que utilicé fueron:

1 litro de leche entera
200 ml. de aceite de oliva virgen extra (una taza)
La misma taza, llena de harina de repostería
Dos tazas de azúcar
Una taza de anís dulce
La piel de medio limón (dos trozos)
Media rama de canela
Una rebanada de pan blanco
Una cucharadita de matalahúva

Comencé calentando la leche en un cazo a fuego medio con la ramita de canela y un trozo de piel de limón. Mientras se calentaba, puse en otro fuego una olla con el aceite de oliva y cuando cogió temperatura añadí el otro trozo de piel de limón. Lo tuve un par de minutos y lo retiré. 

En ese mismo aceite eché la taza de harina con cuidado de que no hiciera grumos. Removí bien con las varillas hasta que se formó una pasta suave y homogénea (sin que llegase a quemarse). A partir de ahí, fui incorporando poco a poco la leche que tenía calentándose, sin dejar de remover y con el fuego suave.

Cuando ya había echado toda la leche, añadí a la mezcla el azúcar y el anís. Desde ese momento, tuve la olla a fuego suave durante 45 minutos, casi sin parar de remover para que las gachas no se pegasen mientras iban espesando. 

Pasado ese tiempo alcanzaron la textura perfecta, parecida a la de una bechamel suave. Retiré la olla del fuego y repartí las gachas en seis cuencos. 

Mientras se enfriaban un poco me puse con el toque final. Corté la rebanada de pan en cuadraditos y los freí en una sartén con un par de cucharadas de aceite. En cuanto el pan comenzó a tostarse, añadí a la sartén la cucharadita de matalahúva, removí bien y saqué los trozos de pan a un plato con papel absorbente.

Antes de llevar a la mesa, repartí unos cuantos picatostes en cada cuenco. 










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