Lera

Poco puedo decir de la cocina de Luis Lera que no sepáis, pero sí puedo contaros lo que disfruté acercándome una vez más a Castroverde de Campos (Zamora), cruzando campos de girasoles, viendo pasar rebaños de ovejas y perdiendo la vista en el horizonte. No puede la naturaleza dejar el listón más alto y no puede el cocinero responder de mejor forma al desafío, llevando a la mesa un entorno espectacular. Es uno de mis lugares favoritos y esta vez lo disfruté todo lo que pude.













Lentejas, guisantes y calabacín





Lo mejor de esta receta fue prepararla en mi olla favorita, una Le Creuset de color amatista que me tiene enamorada y que me compraron los Reyes Magos en Cocina y Casa (Valentín Masip, 12, Oviedo).


La preparación comenzó la noche antes de probarlo, cuando puse en remojo un cuarto de kilo de lentejas. La mañana siguiente piqué dos cebollas, medio kilo de zanahorias y un calabacín. En la olla puse a freír la cebolla, cuando se doró añadí las zanahorias y cinco minutos después el calabacín.



Con todo rehogado añadí cuatro cucharadas de tomate frito, una
pastilla de caldo de verduras y medio vasito de vino blanco amontillado. Dejé que cociese cinco minutos más e incorporé las lentejas escurridas. Por último cubrí de agua y eché un poco de sal.

Lo tapé y lo tuve a fuego muy lento unos veinticinco minutos, vigilando de vez en cuando. Entonces añadí 150 gramos de guisantes y lo mantuve cociendo ocho minutos más.


Como éramos dos para comer, sobró la cantidad suficiente para congelar más de una ración y dárselas a probar a un invitado que tuvimos este verano y que llegó con ganas de platos de cuchara.