Lera

Poco puedo decir de la cocina de Luis Lera que no sepáis, pero sí puedo contaros lo que disfruté acercándome una vez más a Castroverde de Campos (Zamora), cruzando campos de girasoles, viendo pasar rebaños de ovejas y perdiendo la vista en el horizonte. No puede la naturaleza dejar el listón más alto y no puede el cocinero responder de mejor forma al desafío, llevando a la mesa un entorno espectacular. Es uno de mis lugares favoritos y esta vez lo disfruté todo lo que pude.













Paté a la pimienta







Para hacer este paté necesité:
175 gramos de mantequilla
300 gramos de hígado de pollo
Una cebolla 
Un diente de ajo 
Un chorro generoso de vino amontillado 
Un poco de ketchup 
Tomillo 
Granos de pimienta


En una sartén puse a calentar 75 gramos de mantequilla y cuando se derritió añadí la cebolla muy picada y el ajo cortado en láminas. Esperé cuatro minutos y subí el fuego para incorporar los hígados de pollo (previamente los había limpiado con esmero para que no quedaran nervios). Dejé que se dorasen bien durante unos diez minutos y entonces añadí el vino y lo flambeé. Salpimenté, retiré del fuego y esperé a que se enfriase.

El siguiente paso fue triturar la mezcla junto a una cucharadita de ketchup y 50 gramos de mantequilla hasta obtener una pasta homogénea que coloqué en un cuenco plano. Unos diez minutos después ya estaba frío y con la consistencia deseada. Lo cubrí con granos de pimienta machacados y tomillo.


Para la cobertura, fundí con cuidado la mantequilla restante (50 gramos) y cubrí el paté con ella. Cuando se enfrió quedó con un bonito color crema.





El paté está más sabroso si se consume al día siguiente de prepararlo y se conserva bien en el frigo.