Lera

Poco puedo decir de la cocina de Luis Lera que no sepáis, pero sí puedo contaros lo que disfruté acercándome una vez más a Castroverde de Campos (Zamora), cruzando campos de girasoles, viendo pasar rebaños de ovejas y perdiendo la vista en el horizonte. No puede la naturaleza dejar el listón más alto y no puede el cocinero responder de mejor forma al desafío, llevando a la mesa un entorno espectacular. Es uno de mis lugares favoritos y esta vez lo disfruté todo lo que pude.













Dorada a la sal



Estar solo en casa no es razón para no comer bien. Esta receta es fácil de preparar pero a la vez sana y resultona.



Los ingredientes que utilicé fueron:
Una dorada de ración (entre 400 y 600 gramos)
1 kg de sal gorda (para hornear a la sal)
Cuatro cucharadas de tomillo
Cuatro cucharadas de romero


Al comprar la dorada le dije al pescadero que la limpiase para hacerla a la sal: le quitó las aletas y la evisceró sin abrirla mucho y le dejó las escamas.

Ya en casa, lo primero que hice fue precalentar el horno a 170º mientras preparaba el pescado.

A continuación puse una capa de sal en la base de una fuente apta para horno. Sobre esa capa de sal esparcí dos cucharadas de romero y otras dos de tomillo.


Puse la dorada encima y la tapé con el resto de la sal con cuidado de dejar descubierto el ojo, ya que luego me serviría de indicador para saber que el pescado estaba hecho.

Por último repartí el resto del tomillo y el romero por encima de la sal y metí la fuente en el horno.

Tuve la dorada 20 minutos, comprobé que el ojo estaba blanco (señal de que estaba lista) y saqué la fuente del horno.


Con ayuda de un cuchillo quité la capa de sal que cubría la dorada (sale fácil ya que queda hecha un bloque) y saqué los lomos para servirlos limpios en un plato. 

Acompañé el pescado con unos brotes verdes que venden ya limpios y listos para consumir.