Yo, a Bagá, vengo

 


Mi madre, Loli Morales, nació en la calle de las Bernardas y fue al colegio que las monjas (unas clarisas de clausura que deben el sobrenombre al obispo Bernardo de Sandoval y Rojas) acogieron durante la posguerra en el convento. Décadas después, un día de nochebuena, mi madre me acompañó a comprar pestiños y reconoció en la voz al otro lado del torno a una antigua compañera de clase que cambió los lápices por el hábito. Nos invitó a pasar y a tomar polvorones y a cantar villancicos en una habitación partida por una reja. No he tenido otra Navidad igual. Mi madre también dejó pronto los lápices y se hizo peluquera. De aprendiz iba a peinar a las hijas de Palote, que vivían en el número 3 de la calle Rejas de la Capilla y a veces iba con ella su hermana, mi tía, a coser algunos encargos. Las peinaba en la planta baja. Hoy hay un restaurante allí.

Mi madre dejó de peinar para casarse y se mudó con mi padre a una casa que compraron en la calle de los Romeros, en la que nacieron mis hermanos y nací yo. Nosotros ocupábamos dos plantas y mi padre alquiló la primera a una señora que tenía una academia de mecanografía en el número 3 de la calle Rejas de la Capilla. Hoy hay un restaurante allí.

Al poco de nacer yo nos cambiamos a la calle Ancha para vivir en una casona rehabilitada que dividieron en pisos. Esa es mi casa. Casi al tiempo mi abuela, ya viuda y con los hijos casados, dejó la casa de Las Bernardas y se trasladó a un piso en la calle Capitán Aranda Baja, junto a Rejas de la Capilla. Y junto a las rejas nos besaríamos Antonio y yo por primera vez durante las fiestas de la Capilla, que son las del barrio. Nos habíamos visto unas semanas antes en la calle María de Molina, en un garito situado en la esquina con la calle Hurtado y que primero se llamó Cuatro Rosas y luego Tijuana. Sigue el garito y seguimos nosotros. Y sigue Loli Morales en la calle Ancha, ya sin mi padre. Se despidió de él en la iglesia de San Ildefonso, la misma en la que se casaron, la misma en la que la bautizaron y también bautizaron a mis hermanos y me bautizaron a mí. Y en la misma la despediremos a ella, pero no será mañana.

Porque mañana voy a comer en mi barrio, en el número 3 de la calle Rejas de la Capilla. Hoy hay un restaurante allí, que todos conocéis porque todos vais a Bagá. Menos yo, porque yo no voy a Bagá. Yo, a Bagá, vengo.

La comida




















La bebida


La sobremesa


Bagá
Rejas de la Capilla, 3
953 04 74 50
Jaén




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